Bolivia cumple un mes de manifestaciones que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, las cuales han provocado desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicinas, y que agrava la crisis económica que vive el país desde 2023.
Las medidas, impulsadas por organizaciones campesinas, la COB y sectores afines a Evo Morales, se extendieron a ocho de nueve regiones y ya generan pérdidas superiores a 2.100 millones de dólares, además de diez fallecidos, según apuntó la Defensoría del Pueblo.
Asimismo, los operativos policiales para abrir corredores humanitarios fracasaron, mientras que sectores aimaras dieron un ultimátum al mandatario, quien insiste en dialogar.

