Estados Unidos anunció su retiro formal y la suspensión de su participación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU durante su 63.ª sesión ordinaria en Ginebra.
La medida se tomó un día después de que una misión independiente del organismo concluyera que existen «motivos razonables» para señalar que las fuerzas estadounidenses habrían incurrido en crímenes de guerra por ataques contra Irán.
En ese sentido, incluyeron el impacto contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab y el bombardeo con municiones de tungsteno en una zona residencial y deportiva en Lamerd.
La representación diplomática iraní declaró que la renuncia no exime a Washington de sus responsabilidades.

