La tarde del 22 de julio, equipos de rescate detectaron con un dispositivo térmico un punto de calor de 30 °C.
Tras varias horas de trabajo continuo hasta la madrugada de este 23 de julio, se confirmó que se trató de un falso positivo, correspondiente a un cuerpo en descomposición.
Los Topos Mexicanos indicaron que los ruidos escuchados al inicio habrían sido causados por un roedor o un gato.
El protocolo de llamada y escucha resultó negativo.
A pesar de que la esperanza se mantuvo durante horas, los equipos especializados confirmaron con responsabilidad que no se hallaron señales de vida en el sitio.

