La cifra de fallecidos por la riada del 26 de agosto en Nepal se elevó a 1.252 y los desaparecidos superan los 4.200, tras la devastadora crecida del río Trishuli.
Ante la dificultad para identificar los restos con solo 95 cuerpos entregados, las autoridades iniciaron la toma masiva de muestras de ADN a familiares.
La emergencia afecta a más de 500 extranjeros y 900 trabajadores hidroeléctricos, extendiéndose los daños hasta el Tíbet.

