Luego de la devastadora riada que causó graves estragos en la frontera nepalí y china, los efectivos de seguridad ejecutan labores de búsqueda y rescate en condiciones extremas.
La riada ha dejado un saldo de más de 550 fallecidos y cientos de personas desaparecidas, y se estima que las cifras continúen en ascenso.
Las fuerzas militares avanzan entre el lodo hacia el túnel hidroeléctrico de Trishuli para evacuar a los sobrevivientes.
Las autoridades mantienen la alerta máxima ante la amenaza de nuevos desbordamientos e inundaciones en la región.

