Este jueves, España levantó la emergencia decretada por los feroces incendios en los alrededores de Madrid, mientras que en Francia unas gotas de lluvia y una bajada de temperaturas alimentaron el optimismo.
Ambos países vecinos han sufrido en la última semana algunos de los peores incendios forestales de los que se tiene recuerdo.
«Tengo 67 años y nunca había visto algo así (…) De camino hacia aquí, me eché a llorar», reseñó Jean-Claude Bonnet, un voluntario de Burdeos.
Desde principios de semana, los bomberos en ambos países consiguieron frenar el avance de las llamas, lo que permitió el regreso de decenas de miles de personas a sus casas.

