Miles de personas salieron a las calles en Minneapolis, Nueva York, Los Ángeles, Miami y Seattle, entre otras ciudades estadounidenses, luego del asesinato de Renee Nicole Macklin Good, una mujer sin antecedentes penales y madre de tres hijos por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las movilizaciones, son en rechazo contundente no solo al crimen, sino también a la política de redadas, persecución y represión migratoria impulsada por la administración de Trump.
De acuerdo con los protestantes, el caso de Renee Good expone nuevamente el carácter letal y deshumanizante de las operaciones migratorias federales.

