La devoción religiosa de los torrenses es tan cuatricentenaria como Carora. Por algo se identifica esta capital como ciudad levítica. Su religiosidad ya convertida en una tradición con el pasar de los siglos, se pone de manifiesto cada Semana Santa, cuando las cofradías hacen su trabajo con cada Santo desde Juan de Salamanca, un ritual que viene pasando de generación en generación.
Porque esas tradiciones nos identifican y constituyen parte fundamental de un arraigo muy nuestro, la Alcaldía de Torres se suma a la celebración de la Semana Mayor, bajo la organización de la Diócesis de Carora.
En la parroquia Catedral, los jóvenes de los movimientos de apostolado seglar, escenificaron la entrada de Jesús a Jerusalén, previo a la santa misa y bendición de las palmas por parte del padre Douglas Alvarado.

En la parroquia Calasanz, monseñor Carlos Curiel ofició la eucaristía desde la capilla San Pompilio en San Vicente, con procesión incluida por todo el sector. Iguales celebraciones se llevaron a cabo en la parroquia Sagrada Familia donde, además se recordaron los cinco milagros del Señor. En la parroquia El Carmen se proclamó la palabra y la pasión de Jesucristo.
En Burere y Curarigua, así como en cada capital parroquial se celebraron procesiones y santa misa con motivo del Día de Ramos.


